Cuando una aldea remota en Brasil recibió $10,000 para un proyecto de
agua potable, algo notable sucedió: cada miembro de la comunidad pudo
rastrear cada dólar, desde la donación hasta la implementación del
proyecto, a través de sus teléfonos móviles. Mientras tanto, los
contratos inteligentes liberaban automáticamente los fondos a medida que
los líderes locales verificaban los hitos del proyecto. Esto no es
ciencia ficción: es la nueva realidad de las donaciones caritativas
potenciadas por blockchain, transformando la forma en que apoyamos a las
comunidades remotas.